La trayectoria de Pablo García San Ginés demuestra cómo la gastronomía puede abrir caminos creativos más allá de la cocina. Alumni del Grado en Gastronomía y Artes Culinarias de Basque Culinary Center, hoy es cofundador de Momento Estudio, un estudio especializado en fotografía y audiovisual gastronómico que trabaja con restaurantes, marcas alimentarias y proyectos creativos del sector.
Pablo formó parte de la segunda promoción del grado, iniciando sus estudios en 2012. Aunque desde el principio sabía que probablemente no terminaría trabajando como cocinero, le atraía el amplio universo que rodea a la gastronomía. Durante sus años en la universidad exploró diferentes áreas, especialmente dentro del itinerario de innovación, gestión y emprendimiento.
Fue precisamente durante unas prácticas cuando descubrió la conexión que marcaría su carrera profesional. Mientras trabajaba en el departamento de marketing de una empresa del sector gastronómico en Holanda, conoció de cerca el trabajo conjunto entre fotógrafos gastronómicos y home economists, los profesionales encargados de preparar los platos para cámara. Ese momento fue clave para entender que podía unir dos intereses que ya formaban parte de su vida: la gastronomía y la fotografía.
Aunque la fotografía comenzó como un proyecto personal y autodidacta, poco a poco fue adquiriendo mayor relevancia. En aquel momento, la fotografía gastronómica todavía no era un nicho tan desarrollado como lo es hoy. Tener conocimientos culinarios y, al mismo tiempo, entender el lenguaje visual era algo poco habitual. Esa combinación se convirtió en su principal valor diferencial.
Tras terminar el grado trabajó durante un tiempo en el departamento de marketing de una empresa alimentaria, mientras seguía desarrollando su faceta audiovisual. Con el paso de los años, ese proyecto paralelo fue creciendo hasta convertirse en su actividad principal.
En 2020, junto a su socio Sergio Marcos, fundó Momento Estudio, un espacio de más de 200 metros cuadrados dedicado a la producción audiovisual gastronómica. Desde allí desarrollan proyectos de fotografía y vídeo para restaurantes, marcas de alimentación y empresas relacionadas con el sector. Su trabajo no se limita a fotografiar platos: buscan transmitir la identidad, la filosofía y el concepto de cada proyecto a través de la imagen.
Uno de los grandes retos de su trabajo es ir más allá de la producción de contenidos rápidos para redes sociales. Pablo y su equipo intentan desarrollar proyectos visuales más editoriales y duraderos, que transmitan una narrativa clara y que puedan tener recorrido más allá del formato digital inmediato. En un contexto donde el volumen de contenidos visuales crece constantemente, su objetivo es apostar por la calidad, la creatividad y la reflexión detrás de cada imagen.
El trabajo creativo en su estudio también es profundamente colaborativo. Al igual que sucede en una cocina profesional, la producción audiovisual requiere la participación de distintos perfiles: directores de arte, diseñadores, estilistas gastronómicos, iluminadores o asistentes de cámara. Para Pablo, esa dimensión colectiva es fundamental para desarrollar proyectos con mayor profundidad creativa.
La experiencia internacional también ha tenido un papel importante en su trayectoria. Gracias a la fotografía y la gastronomía ha trabajado en numerosos países, lo que le ha permitido descubrir nuevas culturas, conocer profesionales de distintos ámbitos y ampliar su mirada creativa.
Mirando atrás, Pablo destaca la importancia de experimentar y explorar distintos caminos profesionales. Su paso por el grado le permitió probar áreas diferentes hasta encontrar su lugar dentro del sector gastronómico. Para quienes tienen inquietudes creativas relacionadas con la gastronomía como la fotografía, el audiovisual o el diseño su recomendación es clara: seguir formándose, rodearse de personas inspiradoras y mantener siempre la curiosidad y la iniciativa.