La trayectoria de Irene Guede hacia el mundo del vino no fue lineal. Hoy es responsable de Comunicación y Marketing en Bodegas Ochoa, pero su camino comenzó en un ámbito muy distinto. Inicialmente estudió ingeniería agrónoma, aunque durante la carrera descubrió que su verdadera vocación estaba más cerca de la comunicación. Decidió entonces cambiar de rumbo y trasladarse a Barcelona para estudiar comunicación audiovisual.
Años después, mientras trabajaba en televisión en Portugal, surgió la oportunidad que marcaría su entrada en el sector vinícola. Una amiga le habló de una tienda online de vinos en Holanda que necesitaba crear contenido sobre vino. Irene aceptó el reto sin imaginar que sería el inicio de su carrera en este ámbito. Tras realizar su primera entrevista a un productor, tuvo claro que el sector le había atrapado.
Durante los siguientes años trabajó creando contenidos sobre vinos de distintos países europeos, viajando y conociendo bodegas y productores. Ese contacto directo con el sector despertó su interés por profundizar en el conocimiento técnico y estratégico del vino. Fue entonces cuando decidió formarse en Basque Culinary Center y cursar el Máster en Sumillería e Innovación en el Mundo Líquido.
El máster le permitió comprender con mayor rigor todo lo que hay detrás de una botella: desde el cultivo de la vid hasta los retos del sector y las dinámicas del mercado. Además, el contacto con profesores y profesionales del sector le proporcionó una visión realista de la industria del vino.
Durante esta etapa también desarrolló su propio proyecto profesional, La Chica Garnacha, desde el que trabajó como consultora de comunicación para bodegas y pequeños proyectos del sector. Su trabajo consistía en apoyar a estas empresas en áreas como relaciones con prensa, creación de contenido, organización de eventos, desarrollo de experiencias de enoturismo o comunicación digital. Pasado el tiempo surgió la oportunidad de incorporarse a Bodegas Ochoa, una histórica bodega navarra cuya filosofía encajaba con su forma de entender el sector.
Actualmente, Irene se encarga de velar por la coherencia de la comunicación de la bodega en todos sus canales: desde la imagen de los vinos y la web hasta las experiencias de enoturismo, la reputación de marca o las relaciones públicas. También participa en ferias, catas y actividades con clientes, combinando estrategia y contacto directo con el público.
Uno de los grandes retos de comunicar vino hoy es conectar la tradición de las bodegas con los nuevos consumidores. Según Irene, el sector ha cambiado: los consumidores actuales quizá beben menos, pero están más abiertos a descubrir nuevos vinos, viajar a través de ellos y conectar con las historias detrás de las marcas.
En este contexto, la comunicación del vino ha evolucionado hacia modelos más cercanos y emocionales. Para ella, canales como el enoturismo, las redes sociales o el email marketing son clave para construir comunidades y mantener una relación directa con quienes ya han tenido contacto con la bodega.
Mirando atrás, Irene destaca la importancia de la formación rigurosa, pero también de mantener una actitud flexible y curiosa. En un sector tan amplio como el vino, el aprendizaje nunca termina, y encontrar una forma auténtica de comunicar es esencial para conectar con el público.